Lailat al-Mabit (en árabe: لیلة المبیت, la noche de pernoctación) es la noche en la que el Profeta (PBD) emigró a Medina, y debido al plan de los politeístas para asesinar al Profeta (PBD), el Imam Alí (P) durmió en la cama del Profeta (PBD) para que los asesinos no notasen su ausencia. El versículo 207 de la sura al-Baqara fue revelada acerca de este evento y habla de la abnegación del Imam Alí (P), diciendo:

“Y, entre la gente, hay quien se sacrifica a sí mismo buscando satisfacer a Dios. Y Dios es benévolo con los siervos.” (Corán, 2: 207).

El plan del asesinato al Profeta (PBD)

Después del fallecimiento de Abu Talib, los politeístas de Quraish intensificaron el acoso a los musulmanes con el fin de forzarlos a volver de su religión. El Profeta (PBD), al ver la vida de los musulmanes en peligro, y después de un pacto con el pueblo de Yasrib, ordenó a los musulmanes emigrar a Yasrib. Así; que ellos empezaron a emigrar a Yasrib en pequeños grupos. Fue entonces, cuando los politeístas de Quraish decidieron matar al Profeta (PBD) luego de una reunión acordada donde así lo pactaron como la última solución.

Consejo en Dar al-Nadwa

Los líderes de los politeístas de Quraish se reunieron en Dar al-Nadwa para decidir acerca del mecanismo a utilizar para enfrentar al Profeta (PBD). Se ha narrado, que el Diablo tuvo presencia en esta reunión en la forma de un anciano y sugería ideas al respecto. Por fin, Abu Yahl propuso que de cada tribu se eligiera a un guerrero y que ellos atacasen juntos al Profeta (PBD) y lo asesinasen en su casa. Por lo que todas las tribus participarían en su asesinato, la tribu de Bani Hashim, no podría vengarse, ya que no podría luchar contra todas las tribus y así tendría que aceptar el precio de la sangre.

El Profeta (PBD) se mantiene al tanto de lo tramado

Después de la decisión de Quraish para asesinar al Profeta (PBD), Gabriel descendió ante el Profeta (PBD) y le informó sobre el plan de los politeístas. Fue entonces, que el Profeta (PBD) decidió salir hacia Yasrib antes de que llegasen los politeístas. La aleya 30 de la sura al-Anfal habla del mismo tema:

«Y (recuerda) cuando los que no creían planearon hacerte prisionero o matarte o expulsarte. Ellos hacían planes y Dios hacía planes, pero Dios es Quien mejor hace los planes».

Porque los asesinos habían rodeado la casa del Profeta (PBD), él recitó la siguiente aleya al salir de la casa para que ellos no lo vieran:

«Y hemos puesto por delante de ellos una barrera y por detrás de ellos una barrera, de manera que les hemos cubierto totalmente y no pueden ver»(Corán, 36: 9).

Acontecimientos de esa noche

En la primera noche del mes de Rabi’ al-Awwal, el Profeta (PBD) dijo al Imam Alí (P): «Los politeístas de Quraish han decidido matarme esta noche. ¿Acaso dormirías en mi lugar para que yo pueda salir de la casa hacia la Cueva Saur? El Imam Alí (P) preguntó: ¿Usted va a estar a salvo si yo lo hiciera? y el Profeta (PBD) dijo: «sí». Entonces el Imam Alí (P) sonrió y se inclinó para realizar prosternación de agradecimiento y luego dijo: «Que mis ojos, mis oídos y mi corazón se sacrifiquen para usted. Haga lo que Dios le ha ordenado, y ordéneme como desee. Yo soy como su asistente y voy a ejecutar su mandato como quiere, y el éxito se da sólo por Allah». En este instante, el Profeta (PBD) abrazó al Imam Alí (P) y ambos lloraron, y luego se separaron.

Los politeístas habían rodeado la casa del Profeta (PBD) desde el comienzo de la noche y estaban esperando la medianoche para comenzar el ataque, pero Abu Lahab dijo: «A esa hora, algunos niños y mujeres pueden estar en la casa y sería una humillación para nosotros entre los árabes si ellos llegasen a ser dañados en este ataque». Por lo tanto, ellos aplazaron el ataque a la salida del sol.

El Imam Alí (P) cerró las puertas y las cortinas y durmió en la cama del Profeta (PBD).Los politeístas tiraron algunas piedras hacia la cama del Profeta (PBD) a ver si alguien estaba en ella, y así estuvieron seguros que el Profeta (PBD) estaba en su cama.

Por la mañana, cuando ellos invadieron la casa del Profeta (PBD) con las espadas desenvainadas, vieron que el Imam Alí (P) estaba en el lecho del Profeta (PBD). Le preguntaron: ¿dónde está Muhammad? Y el Imam (P) dijo: «¿Acaso me lo habéis confiado que ahora me estáis preguntando por él?” En este momento, ellos atacaron al Imam Alí (P) y lo golpearon e incluso lo encarcelaron por una hora. Luego, comenzaron a buscar al Profeta (PBD).

Al respecto de este acontecimiento, también hay otro informe que dice:

Cuando el sol empezó a salir, los politeístas invadieron la casa del Profeta (PBD) y frente de ellos, Jalid Ibn Walid avanzaba hacia la casa con su espada delante de ellos. En este instante, el Imam Alí (P) se levantó rápidamente y con bastante valentía logró desarmar a Jalid y tomar su espada. Jalid Ibn Walid saltaba de arriba a abajo, y gritaba como un camello (por el dolor), entonces, los otros asesinos que aún estaban en la entrada al ver al Imam Alí (P) dirigiéndose hacia ellos, comenzaron a huir como una manada de ovejas. Fue en este momento que ellos se dieron cuenta de que él es Alí (P).

El Corán alaba la abnegación del Imam Alí (P)

Según los sabios de ambas Escuelas Islámicas, tanto sunitas como shiítas, la aleya 207 de la sura al-Baqarah fue revelada refiriéndose a la abnegación del Imam Alí (P) en esa noche:
“Y, entre la gente, hay quien se sacrifica a sí mismo buscando satisfacer a Dios. Y Dios es benévolo con los siervos.”

Preguntas Frecuentes

Representa la noche en que el Profeta emigró a Medina mientras el Imam Alí durmió en su cama para engañar a los asesinos de Quraish. Este acto de valentía permitió la seguridad del Profeta y es fundamental en la historia islámica por demostrar lealtad y autosacrificio absoluto.
Los líderes de Quraish acordaron seleccionar a un guerrero de cada tribu para asesinar al Profeta simultáneamente. El objetivo era que la responsabilidad del crimen se repartiera entre todos, impidiendo que la tribu de Bani Hashim pudiera vengarse militarmente, obligándoles a aceptar solamente una compensación económica por la sangre.
Tras ser advertido por el ángel Gabriel sobre el complot, el Profeta salió de su hogar recitando versículos de la sura Ya-Sin. Según la tradición, una intervención divina nubló la vista de los atacantes que rodeaban la vivienda, permitiéndole pasar entre ellos sin ser detectado hacia la cueva Saur.
Al amanecer, los guerreros invadieron la casa y se sorprendieron al encontrar al Imam Alí en lugar del Profeta. Tras un breve enfrentamiento donde el Imam demostró gran valentía, los politeístas lo interrogaron y detuvieron brevemente antes de iniciar una búsqueda frenética por los alrededores de La Meca.
La aleya 207 de la sura al-Baqara fue revelada para elogiar al Imam Alí, afirmando que existen personas que sacrifican su vida buscando la complacencia de Dios. Tanto sabios sunitas como shiítas coinciden en que este texto sagrado inmortaliza la abnegación mostrada durante el evento de Lailat al-Mabit.